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HAMMAM - DIFUSOR DE CALIDEZ
Fue la arquitectura de los baños griegos y las
balneas la que inspiró los más pequeños y modestos
"hammams" del Islam. Sin embargo, no fue hasta el año 600 DC- cuando Muhammed recomendó con entusiasmo los baños de sudor- que los
hammams comenzaron a proliferar.
Muhammed creía que el calor del hammam
realzaba la fertilidad, y era claro que los seguidores
de la fe debían multiplicarse. Hasta ese momento los árabes usaban sólo agua fría y jamás se aseaban en
tinas, ya que aquello se consideraba "bañarse en la
propia suciedad". Pero cuando los conquistadores
árabes encontraron los baños griegos y romanos en
Siria, estos santos hombres adoptaron inmediatamente
el placer de un baño caliente.
El hammam ganó así un significado religioso
y se convirtió además en un anexo de la
mezquita, un espacio utilizado para cumplir las leyes islámicas de la higiene y la purificación.
El hammam pasó a ser un refugio reservado, caracterizado por su atmósfera a media luz
y su quietud. En cuanto a lo arquitectónico, sus
techos abovedados se contrajeron, mientras que los edificios que lo albergaban se volvieron más pequeños
y modestos.
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